Lo efímero de la vida y de la fotografía digital

por photodisea

Son muchas las sensaciones al sacar una foto. Alegría, obsesión intermitente por detener un momento; por congelar lo efímero. La fotografía es resultado de aquello que jamás será igual ni se repetirá con los mismos personajes, paisajes, estados de ánimo, luces, oscuridades, bla, bla, bla.

El día de hoy, por error, acabo de eliminar unas fotos sacadas de noche con una excelente y práctica cámara Sony DSC-H50. El día de hoy me atrevo a ser modesta y a decir que más que una buena fotógrafa, hoy cuento con una excelente cámara ( como decimos en México, calificando ciertos objetos o servicios que llaman nuestra atención), esta Sony de formato medio es buena, bonita y barata. Gracias a ella, obtuve unas fotos espectaculares. No obstante, esas imágenes no quedarán guardadas en un disco duro, no serán impresas, solamente aparecerán como flashasos en la memoria de photodisea…

Cierto que ya no me duelo tanto de perder unas cuantas instantáneas, como cuando era una adolescente que adolecía a cada momento, que añoraba, que soñaba, que demandaba y exigía una mejor vida, una mejor cámara, un mejor porvenir.

Fotos hoy en día, las hay de a montón. Excelentes, magnánimas, tímidas, mediocres, sofisticadas, hiperperrealistas…pero todas o casi todas son más efímeras que nunca. Al menos, antes, cuando con uno o dos rollitos de película de 24 o 36 eran parte de nuestra materia prima, las más de las veces, eran fotogramas a revelar en papel. No importando que tan bueno fuera el fotógrafo en cuestión, era una costumbre revelar todo el rollo. El soporte en papel era todo un ritual.

Hoy día, conozco muchas familias que cuentan con su cámara digital de formato pequeño, medio o profesional. Pero la mayoría se han olvidado de imprimir, al menos, las mejores fotos.

Por eso no es de extrañar que no me duela de haber perdido unas fotos más. Además me pregunto sí algún día no muy lejano se perderán millones de imágenes y jamás retornarán más que en la memoria del que las fotografió. Recordemos que actualmente la tecnología es perecedera en la medida de su avance y desarrollo. Lo que es nuevo hoy, mañana será obsoleto. Y por un error técnico, por una accidente, por una tontería, o porque los que me alojan gratuitamente a través de un blog que habla de mis fotoaventuras han decidido poner fin a esta photodisea y a tantas más en pro del mercantilismo, la fotografía (dispuesta en un soporte visible, palpable al tacto; rememorable) sí que habrá muerto. No así nuestra memoria, esa sí que la debemos de procurar, querer y alimentar.